Realismo citadino
Realismo Citadino
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Realismo citadino
La literatura de Faustino Desinach es fragmentada, atemporal, nostálgica, polifónica, capítulos cortos, reducidos breves, casi amputados, directos, esenciales, punzo cortantes, pero llenos de realismo sucio y cotidiano, se alimenta de paradas de buses,
los viajes en trenes, mercados, moles, hospitales, barrios citadinos, al final hilados por la ambientación de personajes solitarios, decadentes, neuróticos, y marginados.
A manera de Nivola
Escribir alrededor de una obra de un hermano escritor no es fácil; a veces se nos enreda el alma. Cuando Faustino ubicó la primera página de su novela cerca de las teclas de la máquina de escribir, de seguro ni por asomo, tenía en la mente el consejo de don Miguel de Unamuno, Rector en la universidad de Salamanca. Esa mañana, al asomarse a la entrada de esa casa madre de la sabiduría, observó que ingresaba un hombre.
En ese instante sintió, cayó en la cuenta de que ese que le venía a buscar a la rectoría, era un personaje de novela; y más, de una novela que él no deseaba escribir. Es la forma en que don Miguel de Unamuno inicia el encuentro en la novela Niebla.
Faustino al igual que don Miguel, está condenado a la desgracia de escribir esta novela. ¿Acaso escribir una novela constituye una desgracia para su autor como escribe Unamuno?
Este libro es la historia de un niño que colecciona cosas y sueños. Era Tony Fernández un niño coleccionista, en la misma forma en que el autor de Platero y yo coleccionaba mariposas.
Este niño, Faustino, no era en sí un coleccionista de chuncherejos; sin saber el destino que la vida le deparaba, coleccionaba parte de su propio corazón. Vida de su vida.
Es aquí donde Faustino se adentra en las páginas de una novela, es de recordar (nos lo dice Mark Twain, describiendo los grandes ríos sureños, donde él pasaría apresado como un alga) que Faustino es un Séneca de una modesta República, que posee lo mismo que algunas grandes naciones; solo que a estas últimas les fue necesario derramar ríos de sangre.
Las islas griegas perdieron parte de su estirpe para poseer el mar. Faustino habita en una nación tan pequeña como el grano de un frijol colorado en la conciencia de las naciones, sin embargo, es dueña de dos mares seleccionados por la ira de Dios. ¡Lástima que a sus nacionales no les importa nada! Nada de nada.
Faustino hurga en el alma humana para darnos una novela.
Su libro está henchido de lugares comunes, que su personaje ― el niño de la novela―, no ha de olvidar jamás.
He aquí el libro que Faustino jamás soñó en escribir: “Efectos personales”.
Este creador literario se empeña en hacer que una verdad renazca en nuestro pensamiento y encuentre cobijo al lado del corazón.
¡Ah!, es que también es un requerimiento analizar cómo escribieron sus obras Carlos Luis Fallas y Eunice Odio. En la misma forma este escritor Desinach, nos da un ejemplo de luz entre sus páginas hasta dejarnos como Unamuno un libro no deseado, empero, tenaz, bello, peligroso y con un sabor de sal de azúcar. ¿Es que existe la palabra “saldeazúcar”?
Faustino nos dice que sí… y si él lo dice pues nada, hay que orientar nuestra carta por tal sendero.
Cada escritor es un sabio fracasado. Todos, y no existe uno que no lo sea así.
Una novela bella, angustiosa, un tanto mefistofélica y de esas entre cuyas páginas no importan los recursos del escritor. Se justifican los medios, pues ya ha nacido una novela.
Una novela para reír cuando el escritor ríe, para llorar cuando el escritor llora, o todo junto. Excepto la indiferencia.
Faustino, para escribir esta novela, ha tenido por fuerza que hacer un tornado a su vida de niño, de joven, de casi viejo.
Escribir que es el único oficio que el artista se ve obligado a vivir.
Hemos terminado de leer el libro de Faustino. Es Unamuno desde los ventanales de la rectoría en la Universidad de Granada quien nos hace la referencia, el dolor de miel y sal al escribir un libro. Puede que sí.
No hemos tenido culpa al leerlo. Los efectos personales son cosas que seguirá viviendo su autor, Faustino Desinach.
Por: José León Sánchez, escritor.
Sobre la novela Efectos personales
Del autor: Faustino Desinach
EFECTOS PERSONALES, novela
¿Qué es literatura y qué no lo es?
¿Qué es una novela?
Pienso que contestar a lo anterior es difícil. Quizá la aproximación más justa de lo que es una novela – y así lo pienso yo- es la definición que escribe Witkiewicz en el prólogo de “su” “Insaciabilidad” obra maestra de principios del siglo XX: “... una novela puede ser cualquier cosa, independientemente de las leyes de la composición, empezando por una aventura psicológica presentada desde el exterior, hasta algo que se acerca al tratado filosófico o social”:
Pienso – sin temor a equivocarme- que Efectos Personales de Faustino Desinach se enmarca dentro de este concepto de literatura de Witkiewicz.
Efectos Personales es una novela visceral y ambiciosa quizá no tanto en su estructura pero sí en lo narrado, en donde la obsesión principal del protagonista es el sexo que se consume y renace de sus propias cenizas una y otra vez como el Ave Fénix.
Además, en el relato confluye un testimonio sin hipocresías de las relaciones de parejas en nuestro entorno social y quizá este sea el mayor mérito de la obra: la sinceridad del protagonista o los protagonistas.
Efectos Personales rompe con los moldes “clásicos” y “añejos” de la literatura nacional y se acomoda definitivamente a las nuevas corrientes de los novelistas costarricenses de novela negra, de novela urbana y “realismo sucio”.
Enmarcados en el REALISMO SUCIO los relatos de Faustino Desinach forman parte de la llamada NOVÍSIMA LITERATURA COSTARRICENSE.
Por: Jorge Mendez Limbrick, escritor
26 de marzo del 2011.
EL ESCRITOR Y SU CIUDAD
EFECTOS PERSONALES. NOVELA
Por: Mario Zaldívar, escritor.
Alguien dijo que la novela de Faustino Desinach se encasilla es algo que va tomando forma bajo la categoría de “Realismo sucio”, lo cual me parece bastante acertado si tomamos en cuenta sus antecedentes poéticos, donde ya se respira una atmósfera de corrupción, de lujuria, de injusticia y de pesimismo colectivo.
Para estos escritores el “espacio-ciudad” adquiere una trascendencia extraordinaria, que tiene antecedentes en la anónima New York de John Dos Passos, en la lujuriosa Habana de Cabrera Infante, en la mágica Macondo de García Márquez, en la fluvial Santa María de Onetti, en la sureña Yoknapatawpha de Faulkner, en la melancólica Buenos Aires de Borges o en la fantasmal Comala de Rulfo.
En todos estos casos, la ciudad y sus vicios-los vicios extremos sobre todo-influyen sobre el perfil sicológico de sus personajes y, desde luego, sobre el estado de ánimo del lector.
Cada lector podrá sopesar la relevancia de Vesania, nombre sospechoso de la ciudad de San José en la novela de Desinach, para reconocerse en ella e identificar a los personajes que merodean sus esquinas, a los delincuentes de cuello blanco, a sus curas ambiciosos y a los periodistas sacrificados por las balas de los sicarios. En el fondo, no es importante comparar a San José con las sagradas ciudades de la literatura latinoamericana del siglo XX; lo relevante es contribuir a delinear una identidad literaria de San José como tarea colectiva de una generación de escritores que quiere decir algo mediante los actores y características de la ciudad. En este aspecto la novela de Desinach aporta una obra interesante a la corriente del “Realismo sucio”, cuyo contenido ya requiere de un análisis más profundo.
MARIO ZALDÍVAR, escritor
Esta novela la han ubicado como integrante del movimiento llamado "Realismo sucio".
Por: Benedicto Víquez G. Escritor y critico
En la misma novela el narrador dice: "Narradores en imágenes, ahí es donde está la belleza del realismo sucio de las cosas y del ser humano".
Tendríamos que entender que existe un realismo limpio.
Tal vez el nombre no sea feliz.
Pienso que es una modalidad diferente de enfrentarse a la misma realidad y crear la obra literaria a partir de ella.
El arte en general y la literatura en particular tienen la libertad, propia del creador, de escoger qué partes, tonos, claroscuros, matices, de esa realidad para configurar su obra.
De esta visión propia del autor surgirá una obra descarnada, tremebunda, desgarradora, u otra positiva, llena de imágenes bellas y ambas podrían ser literarias si el manejo del lenguaje y otros elementos es el adecuado.
Ya el naturalismo como movimiento literario, en el pasado, se encargó de mostrar el lado feo de la realidad y los autores contemporáneos vuelven los ojos hacia una realidad que la sociedad burguesa y la historia oficial tratan por todos los medios de ocultar. La novela tiene un rasgo del que poco se ha teorizado y éste es "lo privado".
La épica se dedicó por completo a la vida pública, lo que todos sabían, lo dicho, lo expuesto y quizás podríamos afirmar del mundo oficial pero la novela tendría la oportunidad de fundamentarse en ese mundo desconocido, oculto y siempre tan importante como es lo privado.
No sólo en cuanto a los personajes se refiere sino a la historia.
El buen novelista siempre encuentra la forma de contar, narrar sobre mundos privados, desconocidos, inventados pero terriblemente reales.
Ese mundo subterráneo, lleno de pasiones, descarnado, sádico a veces, terriblemente violento es el que descubre y recrea esta novela: Efectos Personales.
Es como si se abriera esa valijita y comenzaran a salir toda clase de imágenes que algunos no quieren ver o desearan ocultar o simplemente mirar para otro lado. Por ello, creemos que el personaje fotógrafo y aficionado a las mariposas Tony Fernández, en sus estadías en San José de Costa Rica y Nueva York, disfruta revelando sus imágenes en ambos sentidos.
Es cierto que nuestra sociedad es violenta y eso muy pocos podrían negarlo y que se tiende a empeorar cada vez más.
Pero lo que sorprende y quizás llama más la atención es tropezar con personajes corrientes, jóvenes, de clase media, estudiantes universitarios y hasta profesionales como protagonistas de ese desenfreno sexual, esa violencia desmedida e inhumana a que voluntariamente se introducen.
El sexo por el sexo mismo.
No importa cómo ni con quién.
La vivencia de la violencia sexual hoy y mañana... no importa.
Pero no nos asombra por falso, pues no lo es.
En esa lucha por alcanzar el éxito, medido en poder, no se escatiman medios.
Así desfilan por la novela las historias más crudas, desde la muerte de Parmenio, la violación del joven en la sabana, el maltrato y abandono de hijos y madres a la miseria, el asesinato de una joven que rechazó a un viejo sádico, por manos de él, la venganza de su hijo contra ese mismo viejo que era su padre, la violación de un menor por un soldado de la marina, etc.
Todas estas imágenes narradas son un testimonio que no podremos ocultar.
No más al comienzo de la novela cuando Aurora lleva a Pablo Morfo a la iglesia católica y el padre baña a Pablo con agua bendita, comienza un soliloquio que es de antología.
Morfo le da gracias a Dios pero de qué manera.
Dejo al lector en suspenso con el fin de que lea la novela y pueda experimentar ése y otros pasajes importantes de la misma.
Ahora bien, cabría preguntarse, los personajes son felices, se realizan plenamente. Mi respuesta es no.
Y la novela es explícita no solo en el lenguaje directo, sin tapujos para describir las escenas más violentas de sexo, como para señalar imágenes de frustración, impotencia, fracaso, y sobre todo de soledad, tal y como muere el personaje Tony Fernández en un hospital.
La novela abre un abanico de respuestas a la violencia actual ejemplificada en el sexo y las drogas pero sobre todo en la impotencia del ser humano para resolver ésas, sus propias limitaciones en esta sociedad materialista.
Por: Benedicto Víquez G. Escritor y critico
faustinodesinach@gmail.com
faustinodesinach.blogspot.com
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